jueves, 7 de abril de 2011

A solas.

En la incertidumbre inquieta de sábanas limpias de besos.
En el bochorno del olor a plancha caliente.
En la quietud del roce desnudo, intacto y en su música armoniosa.

Una sola carne intenta mecer a la noche.
Una sola piel implora al silencio y vagabundea.
Un solo tacto se busca en muerte agitada, vibrante.

Ella, trémula, impía, se pierde en la inmensidad de una galaxia minúscula. Explora caminos de plata radiante, tan viva como los gritos callados.
Ella, audaz, inexperta, desconocedora de su dueña, se mueve con la agilidad del que rasga costuras y pieles, hasta lograr enhebrar deleite y coma.

sisoetopa.

Lo.

1 comentario:

claudia dijo...

Uau. Intensísimo, logradísimo.