domingo, 12 de septiembre de 2010

Por ansiosa.

Por ansiosa me atraganté con tu espuma. Tenía sed, quise beberte de un sólo trago y me inundaste. No supe acariciarte sin enterrar mis dedos en tu espalda, sin infectar tu piel con mi tacto, sin atar con torpeza nuestros extremos. Intenté ser de algodón pero te estrangulé con todos mis tentáculos y te robé el aliento. No pude desprenderme, me olvidé las alas en algún rincón de tu desorden y por eso la marea no ha conseguido borrar nuestras huellas de la orilla.

Lo.

2 comentarios:

Alberto Flecha dijo...

Me recuerda a la leyenda donde San Agustín se mofa de un niño por querer meter todo el agua del mar en un pequeño agujerito de la arena.

Saludos, Lo.

claudia dijo...

me gusta mucho. Te sigo.