martes, 7 de septiembre de 2010

Sobran.

Cuando las miradas confiesan pensamientos y el silencio reina, sobran todas las palabras. Se derriten las letras al calor de tus mejillas y se convierten en la conjunción perfecta entre sonrisa y oscuridad. Es entonces cuando nuestras respiraciones sofocadas se evaporan y se escapan a través de un agujero en la pared. Adiós. Nos quedamos ante un solo ojo, ante pulmones vacíos e intenciones repletas de secretos.

Hemos mordido la manzana y ahora, sobran todas las palabras.

Lo.

1 comentario:

Alberto Flecha dijo...

Muy sugerente y muy sutil la forma de representar ese pecado. Poesía. Me gustó mucho, Lo.

Un saludo.